Todas las entradas por Ricardo Mathison

Joven de 20 años que reside en USA. Estudiante de Ingeniería Química en University of Wisconsin-Madison. Amante de los deportes, en especial del beisbol. Fundador de la pagina web circulodeespera.com y escritor de la misma. Oro Nacional y Mejor Prueba Experimental Olimpiada Venezolana de Química. Oro y dos veces bronce Nacional Olimpiada Juvenil de Matemática. Miembro de la delegación venezolana en la 45ta Olimpiada Internacional de Química, Rusia 2013. Mención Honorífica en la 18va Olimpiada Iberoamericana de Química, Bolivia 2013.

Humber se convirtió en perfecto

Mientras todas las miradas estaban en el 100 aniversario del Fenway Park  y la máxima rivalidad de este deporte, Philip Humber se convirtió en el vigésimo primer pitcher en todos los tiempos en lanzar un juego perfecto.

No hay nada más bonito en este deporte que un juego perfecto. Siempre dicen que nada es perfecto en este mundo, pero el beisbol te da la oportunidad de serlo. No se ve muy a menudo, es cada 9500 juegos aproximadamente que se disfruta esta gran hazaña. No tengo dudas de que es mi favorita.

Para empezar, un juego perfecto consiste en que al equipo que se lo propinan no logra embasar ni a un solo bateador. Sin hits, bases por bolas, golpeados, errores, interferencias, nada. Deberían ser al menos 27 retirados de manera consecutiva para considerarse perfecto.

Antes de empezar la jornada del 21 de abril de 2012, dia en el que Humber pasó a la historia, se han disputado 200276 juegos. También se han celebrado 137 temporadas. Todo esto si contamos a las Grandes Ligas solamente a la Liga Americana y Liga Nacional.

Esta no fue la primera vez que un lanzador consiguió esta hazaña. Antes del juego en Seattle, solo veinte pitchers lograron la perfección.

Humber realizó 96 pitcheos, siendo la sexta menor cantidad. El juego tuvo un tiempo de 2 horas y 17 minutos, lo que es el cuarto juego perfecto más largo de la historia.

En una hermosa tarde en el noroeste de los Estados Unidos, 22472 fanáticos tuvieron la enorme suerte de presenciar un juego perfecto. Esta es la doceava mayor cantidad de espectadores en un juego de esta talla. El único juego perfecto en postemporadas lo hizo Don Larsen con los Yankees de New York en la Serie Mundial de 1956, juego en el que hubo un público de 64519 hombres y mujeres, siendo record de juegos perfectos.

John W ard se convirtió en el segundo pitcher en lanzar un perfecto en la historia en 1880, meses después de Lee Richmond. Ward se mantiene todavía como el hombre más joven en lograrlo, cuando tenía 20 años, 3 meses y 14 días. Entre los pitchers perfectos, el promedio de edad son los 30 años. Humber tenía exactamente 29 y 4 meses, por lo que está cerca de la media.

Humber consiguió la perfección con el uniforme de las Medias Blancas de Chicago, tercera vez en la historia que un lanzador lo hace. De esta forma, Chicago empata a los Yankees entre los equipos con más perfectos. Previamente lo habían conseguido Charlie Robertson y Mark Buehrle, tres años atrás. Los Cubs todavía no tienen su primero.

De los 21 lanzadores con un perfecto, 6 están en el Salón de la Fama. Pero a esa lista se podrán añadir Randy Johnson y Roy Halladay, lanzadores que todavía no pueden ser escogidos. De los 21 lanzadores con un perfecto, solo 5 han ganado un Cy Young Award, sin embargo esto no es referencia ya que este premio se otorga desde 1956.

Entonces se puede decir que un perfecto no lo lanza generalmente un pitcher sobresaliente, tomando en cuenta que cerca del 50% de estos pitchers son recordados solamente por ese gran dia, lo que es por ahora el caso de Humber.

Como pueden ver en la grafica, la cantidad de perfectos han aumentado en las últimas épocas. En este momento, la temporada de 1944 está exactamente en la mitad de la historia de las Grandes Ligas. En esa zafra, teníamos solo 5 perfectos, aunque es debido también a la cantidad de juegos.

Una vez más, expreso mi descontento con el gran error arbitral en Detroit el 2 de junio de 2010, cuando se le arrebató de las manos el primer juego perfecto de un venezolano, Armando Galarraga. Aprovecho la oportunidad para apoyar la iniciativa de algunos directivos del mejor beisbol del mundo, de aprobar la repetición instantánea en todas las jugadas, simplemente por el bien del beisbol.

El lenguaje de las estadísticas

Un amigo cibernético, compatriota, llamado Luis Daniel Ramones me contactó a través del Twitter para invitarme a un evento que él mismo está organizando. Se trata del Primer Encuentro Literario de Jóvenes Creadores (Coro 2012) cuya página web es 1er-encuentro-literario-jc.blogspot.com. Ahí se pueden presentar tres tipos de obras: Ensayo, Poesía o Narrativa. Escogí el género del Ensayo y ahora quiero compartirlo aquí, espero que lo disfrutes y espero comentarios.

El beisbol fue creado en los Estados Unidos de América. Toda información diferente a esa es falsa. Es verdad que tuvo cierta influencia europea por su relación con otros deportes ingleses. Es también verdad que algunos de sus fundadores fueron de origen extranjero. Sin embargo, nació, se creó, y se jugó inicialmente en América.

Como venezolanos, culturalmente tenemos una mezcla muy compleja. Hoy podemos asegurar que la parte deportiva de nuestro país se la debemos a los Estados Unidos. Específicamente el beisbol, el deporte más tradicional de este país previamente mencionado, fue lo que llegó a nuestras costas y fue recibido con el mayor de los agradecimientos, porque podemos decir que ya el beisbol forma parte de nuestra vida. Cada vez que un venezolano se destaca en el exterior como beisbolista, es igualmente conmemorado como un héroe de guerra.

En nuestro lenguaje, prensa, medios de comunicación, música, entretenimiento, hay beisbol. En las calles, urbanizaciones, plazas, centros comerciales, también hay beisbol. No es cuestión de fanatismo, es que sin darnos cuenta, forma parte de nuestras vidas. Aunque a un venezolano no le guste el beisbol, se lo va a conseguir en cada esquina.

Desde mi primer recuerdo, cuando empecé a usar mi conciencia, he estado en torno a los números. A veces siento que es un fanatismo, que simplemente me gusta, de eso viviré y por eso me recordarán. Pero, ¿Por qué detenerme ahí?

La matemática no ha sido solamente una herramienta en mi vida, no puedo negar que ella forma parte de mí, sin la base de todas las ciencias probablemente yo sería una persona totalmente distinta.

Es cuando es momento de relacionar las cosas que más gustan. Como gran fanático del beisbol que soy y como gran amante de los números, me dedico a eso casi más horas del dia que las que duermo, y en los sueños pienso en lo mismo.

No se puede analizar estadísticamente ningún deporte tan bien, como se puede hacer con el beisbol. Hemos llegado al punto, que cuando no había transmisiones internacionales en Venezuela, con la información final de cada inning, se podía narrar el juego por radio. Me explico: Con solo leer en una hoja los eventos uno tras de otro, se puede relatar un juego de beisbol, a diferencia del resto de los deportes.

Cada detalle, cada jugada, cada mínimo momento de un juego, se puede plasmar con números. Es el único lugar del mundo, donde la estadística tiene su propio lenguaje, como dijo Bill James, el padre de la sabermetría.

La sabermetría no es más que el análisis del beisbol a través de una demostración completamente objetiva, específicamente a través de estadísticas, cuyo fin es medir de manera eficaz las actividades que se suceden dentro de un campo de beisbol. El término es derivado del acrónimo SABR, el cual hace referencia a la Sociedad para la Investigación del Béisbol Americano según sus siglas en inglés (Society for American Baseball Research), fue fundada en 1971 por Bob Davis. Pero el término ‘sabermetrics’ no fue acuñado sino hasta 1980, cuando Bill James hizo referencia al mismo a través en uno de sus escritos sobre béisbol conocidos como Baseball Abstracts.

A través de cientos de años, el beisbol fue anotado en hojas, que simplemente nos resumían lo que fue cada juego. Fue en 1837 cuando se empezó a hacerlo, simplemente registrando la cantidad de carreras anotadas de los equipos. Ciento diez años después, Dodgers de Brooklyn es el primer equipo en contabilizar las estadísticas de sus jugadores.

Con solo escuchar los comentarios en un estadio, cualquier persona ajena al ambiente se dará cuenta de la cantidad de números que se pronuncian: “Hay dos outs, corredores en primera y segunda, cuenta de tres y dos en el noveno inning”. Esto sin tomar en cuenta, como se ha expandido la cultura sabermetrista en el fanático común de este deporte.

Sin ser una persona que domina la matemática, ni tener ningún tipo de habilidad con los números, cualquiera que se encuentre en torno de este deporte puede hablar con propiedad en cuanto a las estadísticas básicas. Sin saber ni siquiera como se llega a calcular promedios, cualquiera puede nombrarlos y utilizarlos como argumentos en sus comentarios.

Así como el beisbol forma parte de Venezuela, hoy digo, la matemática forma parte del beisbol.

¿Cómo es que un deporte, donde la parte física y mental de cada jugador puede depender tanto de unas estadísticas y formulas? Es simple, por ser un juego donde existen tantas variables, la estrategia se convierte en el aspecto más importante. De un solo jugador podemos decir hasta veinte números sin haber realizado ningún cálculo, lo que transforma la estrategia a una actividad muy interesante.

Todos pueden contar con las mismas estadísticas, pero no todos la utilizan correctamente.

Es cuando la pelea es entre quienes logran sincronizar esa información y sacarle el mayor provecho, de una manera más eficaz.

El auge de las estadísticas en el beisbol ya ha pasado. Ya no es ninguna novedad que miles de personas en todo el mundo están al frente de una computadora haciendo cuentas con números de beisbol. Lo importante es que se ha mantenido y se va a mantener en la historia, siempre renovándose y cumpliendo ciclos.

Podemos concluir que este es el deporte donde el campo es tierra de objetividad. Es el deporte que no necesita analistas de juego en si para conseguir fallas en los participantes. Es el deporte que ya vivió un cambio radical en cuanto a información. Es el deporte donde la estadística tiene su propio lenguaje.

Beisbol es el único deporte, donde la matemática está implícita.

Nova da un paso más

En el Sunday Night Baseball de anoche, Yankees de New York venció 11 carreras por 5 a los Angelinos de Anaheim. De este juego podemos rescatar tres notas alrededor de los cuadrangulares: Raúl Ibáñez conectó uno de los jonrones más largos en la corta historia del Yankee Stadium, Albert Pujols todavía no da el primero con su nuevo uniforme (tiene 40 apariciones al plato) y a Howard Kendrick solo le falto un batazo de cuatro esquinas para terminar la escalera.

Quien se había ido invicto de Venezuela con una efectividad de 1.00 con el Magallanes la temporada pasada, Jerome Williams, fue el lanzador perdedor del juego. El ganador fue el dominicano Iban Nova, quien no tuvo una salida de calidad, pero sumó un ganado más a la racha que empezó en junio del 2011.

Nova ahora tiene 14 aperturas consecutivas ganando. Representa la cuarta mejor seguidilla para un latino, ya que Wilson Álvarez consiguió 15 entre 1993 y 1994, Johan Santana y José Contreras sumaron 17 cada uno.

El record lo tiene Carl Hubbell, con 24. Este pitcher pasó 10 meses y 10 días en los que en 24 juegos salió victorioso en todos. Además de esto, es uno de los tres lanzadores en la historia con dos premios al jugador más valioso y en una oportunidad ponchó a cinco inmortales de manera consecutiva en un juego de las estrellas, incluyendo a Babe Ruth, Lou Gehrig y Jimmie Foxx.

Previamente se mencionó únicamente a los lanzadores con victorias consecutivas, lo que significa que una salida sin decisión no será tomada en cuenta. Pero si lo hiciéramos, tenemos que Trever Miller lanzó en 240 juegos seguidos, todos como relevista sin perder el juego en más de tres años.

Nova regresará probablemente al montículo en el Fenway Park, abriendo en la primera serie de la mejor rivalidad del beisbol. Además esperará incrementar su racha, buscando superar el record que Hubbell posee desde hace casi 75 años.

Ivan Nova tiene efectividad de 6.62 en 17.2 innings contra Boston y un record de 0-2

Nuevo estadio, nueva temporada

Fascinante. Alucinante. Deslumbrador. Fantástico. Imponente. Grandioso. Impresionante. Moderno. Una experiencia que jamás olvidaré.

Estas últimas palabras que acabas de leer representan lo que significó haber estado sentado en el juego inaugural del Marlins Park. Como decía una y otra vez el sonido interno del estadio antes de empezar el encuentro “Los invitamos a formar parte de la historia de los Miami Marlins.” De verdad siento que fue así.

Además de haber sido este el primer juego oficial disputado en el Marlins Park, fue la ‘Opening Night’ de la temporada, como se dice en ingles. Por eso existía esa sensación de intriga, donde no se sabe que va a pasar en la temporada y sobre todo con este experimento que Miami va a realizar. Empezaron los pronósticos y por ello la polémica. En breves palabras, empezó el tan anhelado mejor beisbol del mundo.

Tuve el gran placer de participar como espectador el pasado 4 de abril en la inauguración del Marlins Park, junto a mi papa, Eduardo Mathison.

Nos encontrábamos a unas cuatro horas del nuevo parque, por lo que precavidamente salimos temprano para disfrutar la nueva plaza de los peces.

Desde lejos se puede admirar el estadio, ya que se encuentra en una zona sin edificios de gran altura. Además de esto el parque es completamente blanco por fuera, lo que significa que es muy llamativo. Su forma es muy particular. Si se ve desde arriba, el estadio es  circular. Sin embargo por tener un techo convertible (que puede estar abierto o cerrado) tiene un cuadro dentro, un cuadro que es el techo en sí. Por esta razón tiene dos grandes columnas de un lado, para soportar el techo cuando es quitado encima del campo.

Una vez que se entra al parque, solo se necesita subir unas escaleras mecánicas para ver un hermoso campo de beisbol que puede llamar la atención de cualquiera. Una impresionante obra de ingeniería no permitía que se viese el cielo, lo que causaba una genial vista del campo. Desde todos los puntos del estadio se puede ver alguna parte del terreno, aun así se ubique en las tiendas u otros comercios. En los pasillos internos no hay paredes que te separen del juego, cuando estas fuera de tu puesto no te vas a perder de la emoción del encuentro, ya que además de esto hay una pantalla plana con la transmisión del encuentro en donde la necesites.

Al llegar temprano, tuve el gran placer de disfrutar parte de la práctica de los actuales campeones, donde me sorprendió la capacidad de Berkman de batear a los dos lados del plato y de las manos de Rafael Furcal y su potente brazo.

El Show había comenzado, porque ese era un verdadero espectáculo que realmente fue inolvidable.

Inicialmente, uno de los momentos más especiales de la noche, sobre todo para los fanáticos del equipo. En lo más alto del jardín izquierdo se izaron dos banderas que representaban los dos campeonatos que han conseguido, por los más valiosos de ambas Series Mundiales, apenas en sus primeras once temporadas (1997 y 2003).

Se apoyaron perfectamente en la pantalla gigante para proporcionar un buen espectáculo, ya que en ella grabaron videos de los mejores cantantes de Latinoamérica para realizar la presentación de la nueva imagen del equipo. De la mano de la tecnología, al campo entraron animadores que formaron la letra inicial del conjunto.

El techo se fue abriendo, y mientras más lo hacía, mas sorprendía el parque. No dejó de ser el estadio moderno que había impactado por su imponencia, sino que ahora tenía un tono clásico. La mejor combinación.

En la presentación del equipo, la música hispana no podía faltar. Con un agradable fondo de tambores y un ambiente muy alegre, cuerpo técnico y jugadores fueron exhibidos en primer lugar del lado derecho del terreno, con los jugadores de St. Louis y luego lo mismo en el izquierdo, con los dueños de la casa.

Los jugadores más ovacionados fueron José Reyes y Hanley Ramírez, pero a la par de ellos estuvo el dirigente del equipo, quien otra vez más, se robó el show, Oswaldo Guillen.

La influencia del caribe es indiscutible en este conjunto. En el terreno sus máximas figuras son de estas nacionalidades. Como también la influencia del caribe desde las tribunas es evidente. Un juego en ese estadio será lo más parecido que encontraras en las Grandes Ligas a un juego en Republica Dominicana o Venezuela.

Una figura latina fue la que entonó el himno de los Estados Unidos, el exitoso José Feliciano demostró su gran habilidad al canto y las cuerdas.

Para algunos el mejor deportista que haya existido, Muhammad Ali, hizo una memorable entrada al parque en un carro, que causó una gran emoción en los asistentes. Un gran honor estar en la presencia de esta leyenda viviente.

Nunca podrán faltar, los aviones pasando por arriba del terreno, al igual de una bandera realmente gigante que cubrió el outfield casi en su totalidad.

Todo estaba listo para gritar playball y la emoción estaba a millón. Las Grandes Ligas llegaron a nuestras puertas.

Carlos Beltrán fue quien conectó el primer indiscutible, ante un Josh Johnson que tuvo una mala demostración.

Miami no logró conectar la bola con facilidad, ya que en mi opinión estaban más enfocados de conectar extrabases que de embasarse.

Fue en el séptimo episodio cuando José Reyes dio el primer indiscutible del equipo de los anfitriones, ante un Kyle Lohse que estuvo casi impecable. Debo confesar que a pesar de que portaba la camisa de Miami, tenía un gran antojo de presenciar un no hit no run, ya que es un evento que se puede apreciar cada aproximadamente 1500 juegos.

En la pizarra final, no hubo cuadrangulares y la primera victoria de St. Louis del año 4 carreras por 1. Muchos hits pero pocos extrabases para los Cardenales. El resultado final no representa lo que fue el juego, un dominio total de los actuales campeones.

Buena organización en la salida del estadio, alrededor de un ambiente que no parecía de derrota. El fanático de Miami salió contento porque mas allá de ver a su equipo del presente, se imaginó a un equipo ganador en el futuro.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Los 30-30

Desde hace mucho tiempo tenía deseo de escribir un artículo referente a este tema. Después de ver una gran cantidad de deportes y poseer una gran afición por cada uno de ellos, todavía no he encontrado un atleta con unas condiciones y habilidades tan específicas e impresionantes para alcanzar esta meta.

Estamos hablando de los jugadores con temporadas 30-30, lo que significa que conectó 30 o más cuadrangulares en la misma temporada que robó 30 o más bases.

A continuación, algunos datos interesantes sobre los jugadores 30-30:

  • Ken Williams, el jardinero izquierdo de los St. Louis Browns fue el primero que lo logró, cuando dio 39 jonrones (siendo líder de la Liga Americana) y estafó 37 almohadillas. Curiosamente Williams nunca volvió a alcanzar la cifra de los 30 tanto en los vuelacercas y bases robadas. Terminó su carrera con unos números regulares que merecieron apenas un 0.5% de apoyo para entrar al Salón de la Fama.
  • Hasta 1982 (106 años desde la creación del viejo circuito) solo 10 veces, jugadores habían sido capaces de alcanzar este objetivo. Desde 1983 hasta el 2011, en 48 distintas oportunidades peloteros lograron esta meta. Esto significa que en el primer lapso mencionado, veíamos temporadas 30-30 aproximadamente cada 11 años mientras que en el segundo de cada 7 temporadas, hay 12 jugadores con estos números.
  • Barry Bonds es quien más veces lo logró, en 5 temporadas entre 1990 y 1997. Aparte de ser también el líder en cuadrangulares de todos los tiempos, también es quien tiene más temporadas 20-20, con 10. Entre los 30-30 lo sigue Alfonso Soriano con 4 y después Howard Johnson con 3. El dominicano lo logró en cinco años.
  • Entre los 32 jugadores que lo han logrado, 14 están activos incluyendo al venezolano Bob Abreu. Este último mencionado junto con Vladimir Guerrero y Ian Kinsler necesitan una temporada más con estas características para unirse al selecto grupo de jugadores con 3 temporadas.
  • Las temporadas de 1987; 1996; 1997 y 2011 son las que tuvieron más jugadores 30-30 con 4. Curiosamente entre el ‘96 y ’97 el único jugador que coincide es Barry Bonds. La temporada pasada tuvimos el placer de presenciar unas excelentes temporadas de Matt Kemp, Ryan Braun, Ian Kinsler y Jacoby Ellsbury, quienes promediaron un 57% de apoyo en la votación al más valioso.

Los 40-40

Como ya se mencionó, tener una temporada 30-30 es sumamente difícil, por eso una 40-40 es casi impensable. Estos son los únicos cuatro jugadores en lograrlo en toda la historia (por años y con los HR-BR):

  • José Canseco en 1988, 42-40
  • Barry Bonds en 1996, 42-40
  • Alex Rodriguez en 1998, 42-46
  • Alfonso Soriano en 2066, 46-41

En consecuencia, podemos afirmar que Alfonso Soriano es el único jugador en la historia en alcanzar esta difícil hazaña sin estar manchado por el consumo de sustancias prohibidas.

Predicciones en la Liga Americana

Si tuvimos que admitir en los últimos años que la Liga Americana tiene un bateo superior al de la Liga Nacional, esta temporada representa una superioridad aun mayor. Entre los mejores bateadores de las últimos tres zafras no podemos ignorar a Albert Pujols, Prince Fielder y Adrian González. Estos tres jugadores deberían estar al menos entre los mejores diez, y los tres pasaron de la Nacional a la Americana en los últimos dos años. Todo esto sin recordar que la Americana ha visto surgir nuevas figuras realmente talentosas como José Bautista o Curtis Granderson. Para darle un toque objetivo al argumento, un jugador promedio de la Liga Americana supera a uno de la Nacional en anotadas, hits, dobles, jonrones, impulsadas, bases robadas, ponches, promedio de bateo, de embasado, Slugging, OPS y bases alcanzadas.

Por cuestiones de lógica estadística, el pitcheo de la Liga Nacional es mejor que el de la Americana, superándolo en prácticamente todas las estadísticas comunes, menos las bases por bolas. Sin embargo, hay mucha intriga de la capacidad que tendrá Verlander de repetir una temporada como la pasada, como también se espera que Anaheim tenga la segunda mejor rotación del beisbol, conformada por Weaver, Haren, Santana y ahora el zurdo C.J. Wilson.

Esto nos dice que el pitcheo de la Liga Americana sigue siendo inferior sin ninguna duda al de la Nacional, pero eso no significa que tengamos estrellas monticulares. Año a año la Americana sigue dando razones para ser la liga de más protagonismo, jóvenes como Félix Hernández y jugadores de proyección inmortal como C.C. Sabathia, nos recuerdan que esta sigue siendo una liga completa y que sus actuaciones deberían ser vistas con otra mirada por competir contra mejores bateadores.

Ahora un análisis división por división:

División Este

Como el equipo más consistente, los Yankees deberían repetir su clasificación en el este de la Americana, haciéndolo así en  16 de las últimas 17 temporadas. Independientemente de la manera que lo haga, un bateo sumamente completo y una rotación ahora blindada, le aportaran las herramientas necesarias al equipo para poner sus dos pies en octubre antes de haber terminado la campaña regular. Medias Rojas de Boston tienen un equipo igual o superior al de los Yankees, pero el recuerdo de la temporada pasada estará a su alrededor todo el tiempo y con un manager nuevo será un equipo para poner la lupa. Esperan que Crawford sea el pelotero al que estábamos acostumbrados y que esa gran rotación que se cayó a final de temporada, no sea recordada por lo que hicieron con otros equipos sino por lo que pueden hacer ahora. En teoría estos deberían ser los dos quipos clasificados en la división, pero las aguerridas Rayas de Tampa Bay comandada por uno de los más grandes dirigentes del mundo no pueden ser descartados. Una excelente base de jugadores que no para de producir prospectos nos harán esperar hasta el último out para saber que no estarán en la postemporada, o lo contrario. Toronto y Baltimore hizo movimientos interesantes, pero ante estas tres grandes organizaciones considero que un tercer lugar es lo máximo que pueden alcanzar.

Predicción:

1. New York 2. Boston (primer comodín) 3. Tampa Bay 4. Toronto 5. Baltimore

División Central

No temo en decir que es la división más clara de las Grandes Ligas. Tigres de Detroit lo tienen todo para continuar con su hegemonía y tienen grandes probabilidades de incluso ser campeones mundiales. La dupla que formaran Cabrera y Fielder quizá sea la mejor de la última década, por ser dos estrellas relativamente jóvenes, que han brillado por todo lo alto en los últimos años. La rotación se ve estable, encabezada por el mejor jugador de la temporada pasada, Justin Verlander. Indios de Cleveland casi dan la sorpresa la temporada pasada, pero no pudieron mantenerse en el tope de su división y a mitad de temporada las piezas que habían sobresalido regresaron a su estatus original. Minnesota depende totalmente de la salud de sus jugadores, con la salida de Cuddyer, se espera que Mornoe y Mauer vuelvan a ser los jugadores que fueron cuando fueron los más valiosos, sin embargo el camino va a ser muy difícil de recorrer. Se habla mucho que Kansas sea la gran sorpresa, pero dudo de la capacidad de sus jugadores, sobre todo por su corta edad, de mantener el trote de un gran conjunto como lo es Detroit, tomando en cuenta que el comodín saldrá del este. Chicago perdió a Quentin y Buehrle, Ríos y Dunn fueron contrataciones lamentables y Ventura debutara como manager, un equipo con futuro completamente desconocido.

Predicción:

1. Detroit 2. Minnesota 3. Kansas City 4. Cleveland 5. Chicago

División Oeste

Los Rangers de Texas se convirtieron en el primer equipo en su división en asistir dos temporadas consecutivas a la Serie Mundial. El año pasado estuvieron a un solo out de conseguir su primer título, pero el destino decidió lo contrario y el equipo más inesperado, con el héroe más inesperado, escribió la historia más épica de los últimos tiempos. Su mejor figura monticular firmó con sus rivales directos, C.J. Wilson ahora forma parte de los Angelinos de Anaheim. Los últimos dos equipos mencionados pelearan cabeza a cabeza el liderato de su división. Texas a pesar de perder a su mejor pitcher, recibirán al japonés Yu Darvish, quien tuvo una efectividad de 1.72 en más de 1024 episodios en Japón. Por otra parte Anaheim tiene al mejor jugador del mundo, Albert Pujols. Sinceramente esta será una batalla difícil de predecir, pero la continuidad será lo más importante, por ser una liga de 162 juegos. Necesitaran cubrir sus debilidades, como lo es el pitcheo abridor en Texas y la capacidad de embasar corredores en Los Ángeles. De resto, Seattle y Oakland parecen estar sentenciados a otra temporada lamentable.

Predicción:

1. Texas 2. Anaheim (segundo comodín) 3. Oakland 4. Seattle

El Kid

Francisco José Rodríguez nació el 7 de enero de 1982 en la capital venezolana. Desde muy joven figuró como lanzador a nivel nacional e internacional. A los 20 años, sin haber jugado en Venezuela, debutó en las Grandes Ligas el 18 de septiembre de 2002 al final de la temporada. Enfrentándose a solo 21 bateadores, estaba en el bullpen de Anaheim en la postemporada. En esa postemporada, lanzó en 18 innings y dos tercios, ponchando a la mitad de los bateadores. Ganó 5 de los 11 juegos que Anaheim necesitó para conseguir su primer título de Serie Mundial. Francisco se convirtió en hombre récord, al ser el primero en llegar a los 62 juegos salvados, en el 2008. Hoy en dia lo considero mi máximo ídolo deportivo.

La gran barrera

Al final de la temporada del 2008, El Kid tenía el mundo a sus pies. Detrás de él estaban dos premios al mejor relevista, tres participaciones en juegos de las estrellas, tres veces en el top 4 de las votaciones al Cy Young Award, 31 innings y dos tercios en postemporadas, un anillo de Serie Mundial, el récord de más salvados en una temporada y solo 26 años de edad.

En el invierno del 2008 K-ROD era agente libre. Firmó con los Mets de New York el 9 de diciembre. De ahí en adelante parece que todo es problema.  En su primer año como metropolitano sumó la menor cantidad de salvados desde que se convirtió en un cerrador regular (35) y la peor efectividad de su carrera (3.71). Al año siguiente todo iba tan bien que apuntaba a tener su quinta temporada de 40 salvados, pero una pelea con un familiar fuera del campo lo llevó a la cárcel y a tener una lesión que lo sacó del terreno por el resto de la temporada. En la zafra del 2011, fue cambiado el 12 de julio a los Cerveceros de Milwaukee. Esta noticia pudo crear cierta emoción en algunos fanáticos, por simple rechazo a los Mets. Pero existía una gran barrera que tenía nombre y apellido: John Axford. Este canadiense llegó a USA a los 24 años y después de ser vendedor de automóviles, se convirtió en uno de los mejores cerradores de las Grandes Ligas. Al finalizar la primera mitad, había salvado 23 juegos en 25 oportunidades y por eso el manager Ron Roenicke lo dejó como cerrador del equipo, por encima del mejor en los últimos seis años, Francisco Rodriguez.

A raíz de esta decisión, terminó siendo el set up del equipo. No salvó ni un juego 36 presentaciones. Al terminar la temporada volvió a firmar con el equipo, donde probablemente seguirá teniendo el mismo rol. Este es sin duda el peor acontecimiento deportivo en la carrera de K-ROD.

El hombre récord

La presencia del Kid en Milwaukee es un evento tan lamentable porque está frenando la escritura de su nombre en los libros. A pesar de ser (por ahora) por solo media temporada, puede afectar en los números finales de su carrera.

Hago tanto énfasis en sus estadísticas porque Francisco Rodriguez probablemente tenga una carrera de inmortal, aquí me encargaré de comprobarlo:

Es actualmente el más joven en llegar a los 100 juegos salvados, el más joven en llegar a los 150 salvados, a los 200 y a los 250. Acumula 291, sería cuestión de mes y medio como cerrador para llegar a los 300. A la edad de los 30, Rod Beck es quien más se le acerca, con 41 salvados menos que él.

El Kid necesita salvar 23 juegos en tres años (8 por temporada) para ser el cerrador con más rescates a los 32 años de edad, tomando en cuenta que a los 30 y 31 ya lo será.

Salvando 18 juegos por temporada en los próximos seis años, será el hombre más joven en llegar a los 400 rescates. Lee Smith posee ese récord actualmente. Francisco Rodriguez necesita salvar 24 juegos por temporada en los próximos diez años, para ser el lanzador con más salvados a los 39 años que jamás ha existido.

Necesita salvar 209 juegos (21 por temporada en 10 años) antes de julio de 2021 para formar parte del club de los 500 rescates siendo el más joven en arribar a esta cifra. Estamos ahora en el 2012 y es un poco difícil predecir que un lanzador pueda llegar a los 209 salvados, tomando en cuenta que es cerca de dos tercios de lo que acumula hasta este momento. Sin embargo, si se considera que tendrá cuatro temporadas más de 30 juegos, solo restaran 89, significando aproximadamente 15 rescates por temporada en seis años.

Yendo un poco más allá, este caraqueño necesita rescatar 309 encuentros (26 por temporada en 12 años) antes de septiembre de 2023 para ser el lanzador más joven en llegar a los 600 salvados.

Las probabilidades de que llegue a los 700 salvados son muy remotas, de tener una carrera de 20 temporadas, proyectaría 582 rescates. Para salvar 700 juegos, necesitaría rescatar 409. Esto representa 41 salvados por temporada en diez años o 34 por temporada en doce años. Casi imposible.

Por ahora, seis cerradores son miembros del Salón de la Fama: Dennis Eckersley, Rollie Fingers, Rich Gossage, Bruce Sutter, Hoyt Wilhelm. Añadiendo a esta lista a Mariano Rivera, Trevor Hoffman, Lee Smith y John Franco como los lanzadores que posiblemente formaran parte del templo de los inmortales algún dia, conseguimos estos resultados: A su edad, El Kid lidera en salvados por temporada, juegos por salvado, ponches y hits por cada 9 innings lanzados y es el tercero en efectividad, solo 0.02 puntos por debajo del líder.

Sin contar a Eckersley (ya que fue abridor doce temporadas), K-ROD será seguramente el cerrador con mas ponches de la historia. De lanzar 1643 innings y dos tercios en su carrera (promedio entre los lanzadores mencionados) va proyectar 2043 ponches, 433 más de los 1610 que Hoyt Wilhelm logró. Por entradas lanzadas, Francisco se lleva el record cómodamente, ponchando 11.2 contrarios cada 9 innings, siendo Hoffman el segundo con 9.4 y la media 7.6.

El WAR del Kid es de 22.7, está probablemente en la mitad de su carrera por lo que debería llegar a 45.4, solo debajo de Mariano Rivera y Rich Gossage entre los cerradores.

Con los Angelinos de Anaheim, en el 2008, Francisco Rodriguez se convirtió en el jugador con más salvados en una misma temporada con 62, dejando atrás a Bobby Thigpen quien había rescatado 57 en 1990 con Chicago.

En cuanto a los premios: Francisco Rodriguez es uno de los quince lanzadores que han ganado el premio al relevista del año dos veces. Solo cinco lo han ganado tres veces. Otro punto a su favor. Ha asistido a cuatro juegos de las estrellas, una cantidad elevada para ser relevista. Obtuvo un 36% de respaldo en el premio MVP en la temporada 2008.

Todo esto dependerá totalmente de su salud y de su trabajo como cerrador en cualquier equipo de las Grandes Ligas por los próximos diez años. Que cada quien diga su opinión.

Te invito a escuchar la sección de Circulo de Espera en el programa radial Arena Deportiva en la emisora Turismo Estéreo 105.1 FM todos los miércoles a las 9:45 am hora venezolana a través del siguiente link: Hacer click

FAP: Fantasy Average Performance

Después de muchas preguntas, me atreví a buscar una respuesta, que a pesar de tener un gran proceso detrás de ella, se puede resumir en un número con tres decimales.

Las preguntas eran: ¿Cómo se pueden comparar dos jugadores de distintas posiciones, con distintos roles dentro de un equipo, según su aporte a un equipo de Fantasy Baseball? ¿Cómo se determina el jugador con la mayor contribución en todas las estadísticas de Fantasy Baseball? ¿Cómo se define rápidamente al mejor jugador en cada posición en un draft de Fantasy Baseball?

Una respuesta: FAP (Fantasy Average Performance).

Como lo dice su nombre en inglés, se refiere a la actuación de cualquier jugador, relacionada un jugador promedio, en el popular juego online, Fantasy Baseball.

El cálculo de esta estadística, reúne los números de todos los jugadores de las Grandes Ligas en las últimas tres temporadas, tomando en cuenta un 14% los números del 2009, un 29% los del 2010 y 57% los de la temporada pasada.

Posteriormente, se relacionan con un jugador promedio las siguientes estadísticas: Carreras anotadas, hits, dobles, jonrones, carreras impulsadas, bases robadas, bases por bolas, promedio de bateo, promedio de embasado, Slugging, OPS y bases alcanzadas, para bateadores; y entradas lanzadas, ganados, perdidos, ponches, efectividad, WHIP, salvados, holds y salvados mas holds menos blown saves para lanzadores (estas últimas tres para relevistas).

Cuando se obtiene la relación de cada una de las estadísticas mencionadas con respecto a un jugador promedio, se saca una media general, para obtener el número final.

Un jugador promedio en todas las estadísticas, debería tener un FAP de 1.000, por lo que todo número por encima será positivo y por debajo negativo.

El FAP es útil específicamente para Fantasy Baseball, por lo que la cifra no simboliza el talento de un jugador con respecto a otro, sino su valor en el juego ya mencionado.

Se pueden comparar jugadores de posiciones diferentes, a través de esta estadística.

Siempre un jugador con un FAP mayor al de otro, va a tener un aporte superior para el equipo en una temporada completa.

En el Círculo de Espera, se encuentran las listas de todos los jugadores de las Grandes Ligas en las últimas temporadas, ordenados por el FAP de cada uno. Se encuentran en el siguiente link: Hacer click

También se puede entrar en la barra superior, donde dice “Fantasy Baseball”.

En cada página, existe la posibilidad de movilizarse a las diferentes listas, divididas según las posiciones de los jugadores.

Todos los cuadros presentan el puesto de los jugadores en la lista determinada, el nombre y el FAP de cada uno.

En la página de los bateadores, se puede seleccionar un jugador para visualizar su puesto entre los jugadores de su posición, haciendo click en la misma.

Continúa la dinastía

Tigres de Aragua, obtuvo su noveno campeonato en la historia de la franquicia y el sexto de la era Buddy Bailey. En seis encuentros, logró liquidar la mejor ofensiva del país con una defensa increíble y un bullpen imbateable.

Esta era sin duda, una final especial. Por primera vez en veinticinco años, Tiburones de La Guaira estaba en la final. Salados vivieron una década de los noventa sumamente mala, donde promediaron un record de 24 ganados y 35 perdidos. Además sufrieron el cambio de formato de la liga. Al pertenecer en la división oriental, solo clasificaron una vez a la postemporada y como segundo lugar. Una década para el olvido, en la que tuvieron a seis managers distintos en su staff.

Ahora, esta temporada se le dio todo a La Guaira. Quedando de primer lugar por sexta vez en la historia, con el jugador más valioso, líder bate, novato del año, manager del año, productor del año, cerrador del año, y el equipo más productivo, líder en casi todos los departamentos ofensivos, llegaron a la final.

Fanáticos guairitas ansiaban ese título con mucha intensidad. Por otra parte, bengalíes no tenían el mismo problema. Al ser un equipo con mucha experiencia en estas instancias, no existía tanta presión entre los peloteros, por lo menos no la misma que Tiburones.

La clave de la serie: La baja producción ofensiva de La Guaira.

Después de que fueron lideres en anotadas, dobles, bases por bolas, promedio de embasado, de bateo y OPS, en temporada regular. Líder en anotadas, hits, dobles, triples, jonrones, bases por bolas, AVG/OBP/SLG/OPS, en la postemporada, solo anotaron 18 carreras en 6 juegos (3 carreras por juego), 13 carreras en las que ganaron (6.5 por juego) y la inofensiva cantidad de 5 en los que perdieron (1.25 por juego). En general, la ofensiva guairista fue sumamente inconsistente. En los juegos que perdieron entre Round Robin y final, solo anotaron 2.5 carreras, mientras que cuando ganaban anotaron cerca de 9. Su baja producción en la final se centró directamente en cuatro jugadores claves de la alineación: Gregor Blanco, quien había ganado el más valioso de la temporada con 68 anotadas antes de empezar la final, pisó el plato en una sola oportunidad. Oscar Salazar, capitán y tercer bate del equipo, tuvo la peor actuación de la final. El Cachi dio un solo un hit en 22 turnos, sin impulsadas, con una anotada. Alex Cabrera, el llamado bateador más poderoso de la liga, con un jonrón cada 8 turnos antes de la final, tuvo un Slugging de .222, sin extrabase. José Cafecito Martínez, la bujía sentimental del equipo, falló turnos sumamente importantes en la segunda mitad de la serie, sin impulsadas en 22 turnos. Entre los cuatro previamente mencionados, batearon .155, con promedio de embasado de .251, Slugging de .190 y OPS de .442. Ahí, estuvo la clave.

Sin embargo no hay que quitarle merito al pitcheo de los Tigres. El pitcheo abridor tuvo efectividad de 2.33 en 27 innings lanzados, mientras que el relevo trabajó en 26 episodios, con efectividad de 3.46. El más valioso de la final, Yusmeiro Petit, abrió el primero y quinto de la final, permitiendo una sola carrera en 11 innings con 7 ponches, ganando los dos juegos. En ningún juego, el abridor pasó del sexto inning, haciéndolo dos veces en el tercero. El bullpen no se dejó voltear ningún juego, de la mano de cuatro pitchers que hicieron un trabajo formidable. Victor Moreno, Wilfredo Ledezma, José Mijares y Rómulo Sánchez participaron en el 69% del trabajo del relevo, dejando una efectividad impactante de 1.02. En 17 innings y dos tercios, el WHIP fue de 0.906.

La ofensiva de los Tigres anotó un máximo de 7 carreras, promediando 3 y un tercio por juego (solo 0.3 más que La Guaira) siendo una ofensiva que dejó muchos corredores en base pero se respaldó en su pitcheo y defensa. Ganó sus cuatro juegos con una diferencia promedio de 3 carreras.

Buddy Bailey y su gran habilidad de manejar los pitchers, venció a La Guaira en cuatro de seis juegos con un equipo que ofensivamente era claramente inferior, pero con gran experiencia y tranquilidad en el terreno de juego.

Una vez más se cumple la ley del beisbol: El buen pitcheo, le gana al buen bateo.

Venir de atrás

En temporada regular, Tiburones de La Guaira ganó juegos viniendo de atrás una y otra vez. Frente a los mejores lanzadores de la liga, Tiburones logró responder una y otra vez, luego de que fueron dominados en los primeros episodios. Ya era algo evidente, La Guaira iba a regresar cada juego, o al menos lo intentarían. Con un bateo que era completamente capaz de hacerlo y un bullpen que aguantaba el marcador de los contrarios, ganaron 37 juegos y terminaron en el primer lugar.

En el Round Robin todo cambió. Generalmente, fue el equipo que más carreras hizo, pero varias veces sus bates fueron silenciados sorpresivamente, sin poder ni siquiera acercarse en la pizarra. Ganaron juegos a punta de palo, por esa alineación temible, la más temible de los últimos años. Por esa alineación temible es que pasaron a la final, porque no jugaron el beisbol más adecuado. Simplemente por tener las mejores piezas, se anotaron entre los mejores dos de la liga. Sin venir de atrás.

En la final, el bateo no ha respondido. En el primer juego no anotaron carreras. En el segundo hicieron las necesarias para ganar, picando adelante desde el primer episodio, con una gran actuación del pitcheo y el short stop salvador de más de un juego, Miguel Rojas. En el tercero dieron solo tres indiscutibles, no pudieron regresar. En el cuarto siempre estuvieron por encima y se jugó con menos presión. En el quinto, siempre por debajo salió derrotado, sin poder regresar.

Perdieron el primero, empataron en el segundo. Perdieron el tercero, empataron en el cuarto. Perdieron en el quinto, y ahora es momento de que regresen como lo han hecho muchas veces, en el sexto y séptimo juego. Sin duda esta generación salada, está en condiciones de hacerlo.

Se espera que una vez más, Tiburones de La Guaira venga de atrás. Es momento de ver historia.